Thursday, April 27, 2006

Segunda ley

Acaricia los detalles, los divinos detalles.





V. Nabokov

6 comments:

Hombre de Arena said...

Cómo es posible que ésta no sea la primera ley.

Azena said...

¿Cuál es la primera?

Hombre de Arena said...

La primera es "que tu palabra sea un acto". Creo que tiene razón, el orden es el correcto, si se piensa en términos de leyes.

Yo no entiendo nada de leyes, y siempre tiendo a pensar que las caricias van delante, de ahí mi error.

Golfo said...

Los detalles implican un acercamiento... un posición previa en la que decides aproximarte.
No se puede empezar por los detalles, porque entonces dejarían de ser detalles. De ahí su magia: son algo que llega después pero llega seguro. La primera generosidad del texto, su primer regalo. La pisibilidad de continuar, de aproximarse, de viajar.
Por eso la de los detalles es quizá la segunda ley.

Hombre de Arena said...

Por supuesto, espero que mi reina me corrija, pero no estoy de acuerdo.

Se puede empezar por el detalle.

Si escribes como un taxonomista, analizarás y diseccionarás, presentarás el hecho (señóres, les presento el hecho) y luego el detalle. Esa forma de escribir no me interesa.

Si escribes como un orfebre, construirás la realidad con detalles, porque si olvidas lo que crees percibir y atiendes a lo que realmente percibes, sentirás la tela de la ropa sobre tu piel, verás finas venas dentro de tus ojos, notarás tus propias huellas dactilares al acariciar un objeto, notarás la humedad del aliento y reflejos y sombras y sabrás que ahora es ahora con minutos y segundos y décimas y posición del sol y todos los astros y que el té tiene hebras que se han saltado el colador y las notarás en la lengua y los dientes y el paladar...

Y sólo a partir de ese momento podrás hablar de algo. Lo mínimo, lo grande. Nada existe fuera de sus detalles, olvida las esencias.

La Oruga said...

La técnica de la construcción narrativa a través del detalle... como botón de muestra: "Jacob's room", Virginia Looba.